El Muro de Berlín fue una barrera que dividió físicamente la ciudad de Berlín entre 1961 y 1989. Construido por la República Democrática Alemana (Alemania Oriental), separaba Berlín Oriental, controlada por la Unión Soviética y sus aliados, de Berlín Occidental, que estaba ocupada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. El muro estaba hecho de hormigón y se extendía a lo largo de unos 43 kilómetros, y estaba provisto de torres de vigilancia, alambre de púas y guardias armados. Su objetivo era evitar que los alemanes orientales huyeran a Occidente, como ya habían hecho más de dos millones antes de su construcción. El Muro de Berlín se convirtió en un símbolo muy significativo de la Guerra Fría y de la división entre el mundo comunista y el capitalista. Su caída en 1989 supuso un hito importante en la reunificación de Alemania y el fin de la Guerra Fría.










