Kleiner Wannsee es donde comienza el recorrido. A diferencia de su vecino más grande, Großer Wannsee, este lago se siente oculto y residencial, y se puede diferenciar por su estrecho lago bordeado de frondosas fincas y puertos deportivos privados. Su forma estrecha le da un aire de canal, y suele ser utilizado por clubes de remo y escuelas de vela. Las villas de sus orillas, antaño refugio de la clase alta berlinesa, aluden a la larga asociación de la zona con la riqueza y el ocio.
Lo que lo hace único: Es la más pequeña y exclusiva de las siete, y ofrece un punto de entrada tranquilo que parece casi una ensenada privada.








